Cinco peruanas que asumieron el reto de construir su propia empresa

Galardonadas. Sierra y Selva Exportadora entregó el premio Mujer Emprende a seis casos de éxito. Con su propio esfuerzo, lograron la ansiada libertad económica y le ganaron la batalla a la violencia de género. Aquí las historias de cinco protagonistas.

 

SUSANA CHÁVEZ. Empresa juvenil.

 

“Antes la mujer con empresa era minimizada”

A los 18 años, Susana ya tenía en mente hacer algún tipo de emprendimiento y estaba segura de que este debía estar ligado a las telas, que era su pasión. Sin embargo, todavía no sabía cómo aplicarlo.

 

Estando en la universidad, Susana tuvo la idea de producir cuadernos para jóvenes que tuvieran atractivos e innovadores bordados textiles.

¿El primer inconveniente? El dinero. Hacerse de capital para iniciar la idea fue difícil. “Tuve que trabajar desde cero haciéndome capital para poder comprarme una media docena de cuadernos y ahí fue cuando empecé”, recordó.

 

Al mismo tiempo, Susana era testigo de cómo algunas madres no podían trabajar porque debían cuidar de sus hijos. Fue así como decidió invitar a algunas a formar parte de su emprendimiento.

 

Hoy, a sus 27 años, Susana ya logró consolidar su emprendimiento “Rousse Notebooks”, cuadernos universitarios forrados en tela hecha por diseñadoras peruanas, y ganar incluso un premio al emprendimiento otorgado por la Universidad de Lima en el 2011.

 

“Hace años, la mujer con empresa era minimizada. Que una mujer tenga un negocio era como si fuera ‘su empresita’, como si fuera un juego. Ahora somos empresarias y esa distinción nos da una posición. Incluso para pedir un crédito ante un banco. Es muy diferente y nos ha servido de mucho”, afirmó.

 

 Zenobia De la Cruz. Emprendimiento familiar.

 

“Siembro papas orgánicas y se comen en snack en Francia”

 

Una chacra de cultivo de papa en Moquegua y unas cuantas vacas y terneras eran para Zenobia “el pan de cada día”. Junto a su esposo y sus hijos labraban a diario la tierra y alimentaban a sus animales.

 

Sin embargo, hace pocos años, despertó en ella la curiosidad por hacer algo más, la necesidad de hacer una empresa. Fue así que, junto con su familia, decidió darle un valor agregado a su producto.

 

En poco tiempo, pudo hacer alianza con una empresa y hoy la chacra de Zenobia cosecha cuatro variedades de papa orgánica con las cuales se elaboran snacks naturales.

 

“Ahora siembro papas nativas orgánicas y se comen en forma de snacks en Francia. Hemos logrado vender hasta 200 mil kilos”, manifestó.

 

Una vez consolidada esta línea, Zenobia quiso continuar y, al observar sus habilidades y conocimientos, decidió entrar al rubro de la artesanía textil.

 

El conocimiento del emprendimiento ya lo tenía, solo debía aplicarlo a otro rubro. Con ayuda de su familia, sacó adelante Pacha SRL.

 

“Hice mi empresa porque eso me permitió educar a mis 6 hijos. Tenía que hacer algo para darles una mejor educación de la que recibimos mi esposo y yo. Ahora, con ayuda de ellos, sacamos adelante estos negocios”, señaló luego de ser premiada este viernes con el galardón Mujer Emprende.

 

 

Flor de maría mejía. Microempresa.

 

“Ser mamá no significa que te deban cortar las alas”

 

La historia de Flor de María tiene un inicio que, para sus familiares, fue desconcertante: compró una chacra de una hectárea en Moquegua que estaba en malas condiciones y con un problema de plagas.

 

“Todos me decían que había hecho el peor negocio de mi vida al comprar una chacra que parecía un basural. Yo lo miraba diferente”, comentó.

 

En ella aún se mantenían con vida un par de olivos, algo que la cautivó y que le hizo tomar más confianza en la decisión tomada.

 

“Sabía que tenía que salvarlos y hacer un cambio drástico en esta chacra, así que empecé a trabajar en la agricultura y en el manejo orgánico”, destacó.

 

En poco tiempo, los olivos de Flor de María recobraron su belleza y empezaron a producirle aceitunas, las mismas que serían el inicio de su empresa: Fundo Olivo.

 

“Amo a mis olivos. En el 2012 que creamos la empresa nos invitaron a Mistura. Hoy sacamos las aceitunas no solo para mesa, sino también en valor agregado como aceitunas ahumadas y aceitunas dulces”, recalcó.

 

Tras el reconocimiento, Flor de María reconoce el papel de la mujer en el desarrollo del país.

 

“Las mujeres debemos pensar que desde lo más chiquito que hagamos, ya estamos haciendo empresa. El hecho de que sean mamás no significa que se les corten las alas. Deberían seguir soñando”, afirmó.

 

 

Paula Falcón Romero. Trayectoria.

 

“Siempre he buscado la independencia económica”

 

La curiosidad y la necesidad de emprendimiento siempre estuvieron presentes en Paula. Actualmente es docente y también tiene la especialización en enología.

 

“Siempre tuve la inquietud de emprender. Llegué a trabajar a Huaraz produciendo yogur con frutas andinas”, señaló en diálogo con La República.

 

Esta pasión primero se desarrolló como un emprendimiento personal; hasta que hace menos de dos años, Paula tiene acceso a los arándanos.

 

“Con el boom mundial, los arándanos peruanos se pusieron a buen precio. Entonces decidí hacer bebidas fermentadas. Tengo el conocimiento, ¿por qué no hacerlo?”, explicó.

 

Prueba de esta experiencia con esa fruta es el reconocimiento que recibió firmado por el rey de España. “Lo que pasa es que llevé un máster en España. Luego saqué mis estudios avanzados y presenté mis documentos. En poco tiempo recibí un reconocimiento con la firma del rey”, contó.

 

Hoy su empresa Atayauri elabora bebidas a base de arándanos y demás productos naturales.

 

“Yo he sufrido la violencia de género. Sin embargo, siempre he buscado la independencia económica y personal. Es esa experiencia la que me lleva a sugerir que la autoestima de la mujer hacia sí misma es importante y debe inculcarse desde que son niñas, para escapar de la violencia”, expresó.

 

 Ninoska Vilela Ubilluz. Negocio innovador.

 

“Tenemos el potencial para salir adelante solas”

 

Una persona cercana a Ninoska le enseñó el tradicional arte piurano de la elaboración de chifles. Con la práctica, ella mejoró la técnica y logró producir más de 12 bolsas a la semana.

 

“Era para consumo de nuestra familia y teníamos un tío que decidió vender una cantidad de estos chifles en su tienda en Piura”, recordó. El producto agradó. Ninoska con el tiempo logró hacerse un espacio en la región.

 

Sin embargo, luego Ninoska recibe la lamentable noticia de que su madre presentó complicaciones médicas ligadas a los riñones.

 

“A ella le gustaban mucho estos chifles, pero el doctor le recomendó ya no comerlos. Sugirió también que probemos hacer chifles de una forma más saludable y nos presentó bananos orgánicos”, comentó.

 

Después de ello, Ninoska probó la elaboración de chifles con bananos orgánicos y asistió a capacitaciones y cursos para mejorar la técnica. Nunca imaginó que este cambio en la historia de su familia sería el inicio de su emprendimiento, ganador del premio a la innovación de Sierra y Selva Exportadora.

 

“En mi empresa, todas somos mujeres. Lo que buscamos es darles un apoyo y enseñarles que nosotras las mujeres tenemos el potencial para salir adelante solas”, recalcó.

 

Fuente: La República

Deja un comentario