La Casa del Alfajor : Historia de éxito

Autor: Mg.  Juan Carlos Ocampo

 

El alfajor es uno de los dulces más preferidos por los peruanos, pero uno de ellos destacó sobre otros por la exquisitez de sus presentaciones y por la formación de una poderosa marca, este es el caso La Casa del Alfajor.

 

Marcela Silva su creadora confiesa que su idea de negocio empezó con 14 soles  (lo que entonces le costó comprar un kilo de harina, cuatro tarros de leche condensada, manteca y azúcar). Su genial complemento es su esposo, quien ha podido colocar estos alfajores en el exterior

 

Marcela Silva estudió Psicología y la ejerció hasta que se casó. En 1987 estaba embarazada de su tercer hijo. Era el primer gobierno de García, una severa crisis económica por la cual su esposo le pidió que haga algo para ayudarlo, dado que su imprenta se descapitalizaba por la galopante inflación de la época.

 

¿Por qué los alfajores y no otro dulce?

Marcela relata “Cuando celebrábamos los cumpleaños de mis hijos, mi mamá los hacía y todo el mundo tenía que ver con los alfajores. *¿Esa fue la razón por la que empezaron en la cocina de ella?* Nosotros vivíamos ahí. Para entonces mi papá ya había fallecido, y cuando eso pasó, mi mamá dejó de hacer alfajores. Entonces, mi esposo me planteó volver a hacerlos. Empecé sola, después contratamos a una persona que comenzó a ayudarme.”

 

La primera tienda de Marcela fue el cuarto que sus papás habían levantado en su casa para que ella atendiera a sus pacientes, al final, terminó como depósito.  Ella preparaba la masa, su esposo untaba, su mamá envolvía y sus dos hijos salían a volantear a la calle, así fue como empezaron. Marcela nos dice: “Yo hacía la masa, y me acuerdo que como soy chiquita y el tablero de la mesa me quedaba muy alto, mi esposo buscó dos ladrillos, puso una madera y dijo: Sube, mi amor. Así crecí unos 15 centímetros y fue más fácil trabajar”

 

Marcela revela que ellos empezaron la empresa sin estudio de mercado, de factibilidad, ni nada, sólo siguieron su instinto, pero se apoyaron en los buenos comentarios de sus familiares que degustaban de los alfajores en cada reunión que tenían.

 

La Casa del Alfajor es una exitosa empresa peruana que produce un promedio de 40 mil alfajores al día y que cada vez capta más y más clientes.

 

Lo que pocos saben, es que Marcela  tuvo un negocio en el que tejía chompas y que se llamaba “Pali- Chompas”, otro negocio en el que vendía menaje de madera y luego se dedicó a ayudar a su esposo en su Imprenta.

 

Para impulsar sus ventas, se iniciaron vendiendo a través de una dulcería de Chacarilla y en una tienda de pasta. Marcela relata que puso aviso en el periódico pero no era rentable ya que solo alcanzaba para pagar la publicidad. Sus hijos y su esposo se iban a la iglesia todos los domingos a volantear a los carros y captar clientes.

 

Uno de sus mayores logros es el Posicionamiento de Mercado que tienen y el Premio a la Creatividad Empresarial obtenido gracias a su producto Alfa-Pack en el 2006.

 

La Casa del Alfajor se inició como un negocio familiar que hoy tiene seis tiendas en Lima, cuatro módulos de venta en diversos puntos de la ciudad y franquicias en las principales ciudades a nivel nacional.

 

Según su gerente Hernán Pareja, la Casa del Alfajor se viene franquiciando con una inversión de 70 mil soles, incluye un módulo de 4m2 en un centro comercial, con una rentabilidad estimada entre 35% y 40%, el dueño de la marca cobra el 3% de la venta anual.

 

Los interesados en franquiciar esta marca pueden consultar en : http://www.lacasadelalfajor.com.pe/

 

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