La primera fase del acuerdo entre Estados Unidos y China trae menos aranceles

Miles de bienes gravados de origen chino y estadounidenses, el veto a Huawei y el nerviosismo de los inversionistas internacionales fueron algunos de los resultados que dejó la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la cual duró 18 meses y se espera que llegue a su fin con la firma de un acuerdo comercial entre ambas naciones en Washington hoy.

 

El punto que más han rescatado los expertos en materia internacional es el de la baja en los aranceles, ya que “el gigante asiático no tendrá retrocesos en su crecimiento económico y también beneficia a Estados Unidos porque China había respondido con aranceles y evitaría la venta de insumos para la agricultura estadounidense”, recordó Juan Carlos Ocampo, coordinador de Economía en Universidad Privada del Norte.

 

Los puntos que hasta ahora se conocen no solo se centran en materia arancelaria y monetaria, sino que también “incluyen el compromiso de China de comprar productos agrícolas estadounidenses por US$40.000 millones y US$50.000 millones. “Con ello, considerando que las exportaciones americanas a China totalizaron US$153.576 millones en 2018, el compromiso significaría aumentar a US$200.000 millones las compras de productos americanos durante los próximos dos años”, dijo Samuel Ortiz Velásquez, profesor en la facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Otros de los compromisos es que China comprará casi US$80.000 millones adicionales de productos manufacturados de Estados Unidos y más de US$50.000 millones adicionales en suministros de energía.

 

Con base en esto, Ortiz Velásquez aseguró que “la firma de la primera fase del acuerdo es muy significativa para Estados Unidos, en su tarea de reducir el déficit comercial, así mismo contribuirá a dar certidumbre a las inversiones bilaterales y a los actores (países y empresas) que se articulan en cadenas globales de valor con ambos países. Pues recordemos que, entre otras cosas, los aranceles bilaterales han impactado no solo a los países involucrados, sino que generan efectos indirectos en terceros países que participan de la producción global”.

La baja en la tensión podría favorecer a las economías emergentes. De acuerdo con, Julio César Botero, investigador en negocios internacionales en Lincoln University de New Zealand, “el hecho de que estas dos economías se estabilicen es positivo y favorable porque ambas naciones necesitan de proveedores”.

 

En este momento, países emergentes como Colombia “tienen que estar muy atentos ya que ambas naciones van a empezar a jalonar la economía mundial y seguramente van a necesitar firmas proveedoras de servicios, materias primas, de bienes no terminados y de mano de obra”, dijo.

Con estos beneficios en mente, Ocampo concluyó que “el destrabe comercial permite venderle más a estos países”.

 

Cuál es el impacto que tiene este acuerdo en la economía mundial
“EE.UU. estima en US$37.300 millones los costos arancelarios para las empresas americanas provenientes de los gravámenes a las importaciones chinas. Estimaciones propias dan cuenta de una caída de 1,2% en 2019 en el comercio de EE.UU. y la peor caída en el comercio con China en lo que va del siglo XXI con retroceso de 14,4%. En el contexto de esa caída en 2019, México y Canadá se beneficiaron y por vez primera México se convirtió en el principal socio comercial para EE.UU.”, dijo Ortiz Velásquez.

Fuente: La República – COLOMBIA

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